BIENESTAR
Salud mental cómo el ejercicio y los pequeños hábitos pueden ayudarte a sentirte mejor
Soraya Munar | 22 de octubre de 2026 | Tiempo de lectura: 15 minutos
Cuidar tu mente es tan importante como cuidar tu cuerpo. Descubre cómo la actividad física, la meditación y los hábitos cotidianos pueden favorecer tu bienestar emocional, cuáles son las principales señales de alerta y cuándo buscar ayuda profesional.
Hay días en los que tenemos mucha energía, nos concentramos con facilidad y sentimos que podemos resolverlo todo. Otros, en cambio, nos cuesta levantarnos, nos sentimos irritables, perdemos la motivación o tenemos la mente llena de preocupaciones. Estas variaciones hacen parte de la vida, pero cuando el malestar persiste, afecta nuestras relaciones o interfiere con las actividades cotidianas, es importante prestarle atención.
La salud mental influye en cómo pensamos, sentimos, tomamos decisiones, nos relacionamos con los demás y afrontamos las dificultades. Cuidarla no significa estar felices todo el tiempo ni evitar las emociones difíciles, sino contar con herramientas y apoyo para atravesarlas de manera saludable.
Y aunque no existe una fórmula que garantice una mente siempre activa, productiva y feliz, sí hay hábitos que pueden contribuir al bienestar emocional. La actividad física, el descanso, la meditación, la alimentación equilibrada y las relaciones sociales son parte de ese cuidado.
1. Salud mental en Colombia: cifras que nos invitan a prestar atención
Hablar de salud mental es necesario porque no se trata de una preocupación individual aislada, sino de un asunto de salud pública.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (INS), durante 2024 se notificaron 38.770 casos de intento de suicidio en Colombia al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública. Esta cifra corresponde a casos reportados al sistema de vigilancia y no representa el total de personas que viven con problemas de salud mental en el país.
Además, el INS informó que, hasta el 27 de septiembre de 2025, se habían notificado 28.290 casos de intento de suicidio. Entre los factores desencadenantes identificados estaban los problemas familiares, los conflictos de pareja y las dificultades económicas. Estas cifras recuerdan la importancia de fortalecer las redes de apoyo, reconocer las señales de alerta y facilitar el acceso oportuno a la atención profesional.
Puedes consultar los datos en el Instituto Nacional de Salud.
2. ¿Cuáles son los principales trastornos de salud mental?
Los problemas de salud mental pueden manifestarse de distintas maneras. No todas las personas experimentan los mismos síntomas ni requieren el mismo tipo de atención. Entre los trastornos más conocidos se encuentran:
Trastornos de ansiedad. Pueden producir preocupación excesiva, miedo persistente, sensación de alerta, tensión muscular, inquietud o dificultades para dormir. Cuando la ansiedad es intensa o interfiere con la vida cotidiana, es importante consultar.
Depresión. No es simplemente sentirse triste durante un día difícil. Puede incluir tristeza persistente, pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban, cansancio, cambios en el sueño o el apetito, dificultad para concentrarse y sentimientos de desesperanza.
Trastorno bipolar. Se caracteriza por episodios de cambios importantes en el estado de ánimo, la energía y la actividad, que pueden incluir episodios depresivos y periodos de ánimo anormalmente elevado o irritable. Requiere evaluación y tratamiento profesional.
Trastornos relacionados con el consumo de sustancias. El alcohol y otras sustancias pueden afectar el estado de ánimo, el sueño, las relaciones y el funcionamiento diario. Cuando existe dificultad para controlar el consumo o este genera consecuencias negativas, buscar ayuda es fundamental.
Trastornos de la conducta alimentaria. Pueden implicar una relación angustiante con la comida, el peso o la imagen corporal, además de conductas alimentarias que afectan la salud física y emocional.
Trastornos relacionados con experiencias traumáticas y otros problemas de salud mental. Después de experiencias difíciles, algunas personas presentan síntomas persistentes, como recuerdos intrusivos, pesadillas, evitación, miedo intenso o sensación constante de peligro. También existen trastornos psicóticos y otras condiciones que necesitan valoración especializada.
Esta lista no es exhaustiva y experimentar un síntoma aislado no significa tener un trastorno. El diagnóstico corresponde a profesionales capacitados, quienes evalúan la duración, la intensidad, el contexto y el impacto de los síntomas.
3. ¿Cómo ayuda el ejercicio a cuidar la salud mental?
Mover el cuerpo es una de las herramientas que pueden apoyar el bienestar emocional. La actividad física regular se asocia con una reducción de los síntomas de ansiedad y depresión, beneficios para el sueño y mejoras en algunos aspectos de la salud cognitiva.
El ejercicio también puede convertirse en una oportunidad para desconectarse de las preocupaciones por un momento, establecer una rutina, compartir con otras personas y reconocer los avances personales.
Estos son algunos de sus aportes:
Puede favorecer el estado de ánimo. La actividad física puede ayudar a reducir el estrés y mejorar cómo nos sentimos. Sus efectos varían entre personas y no todas experimentan los mismos beneficios.
Contribuye a un mejor descanso. La práctica regular de ejercicio puede favorecer la calidad del sueño, un aspecto importante para la regulación emocional, la atención y la memoria.
Ayuda a mantener la atención y la función cognitiva. Caminar, bailar, montar bicicleta y realizar otras actividades físicas puede favorecer diferentes procesos cognitivos. El movimiento también ofrece pausas frente a las exigencias del trabajo y las pantallas.
Fortalece la conexión social. Entrenar en compañía o participar en actividades colectivas puede generar espacios de encuentro, apoyo y sentido de pertenencia.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, o una cantidad equivalente de actividad vigorosa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana. No obstante, incluso empezar con pequeñas cantidades de movimiento puede ser beneficioso.
Consulta las recomendaciones de actividad física de la OMS.
4. ¿Qué ejercicios y clases pueden favorecer tu bienestar emocional?
No existe una única actividad física ideal para todo el mundo. Lo más importante es encontrar una opción que disfrutes, se adapte a tu condición física y puedas mantener de forma regular.
Estas alternativas pueden ayudarte a construir una rutina que cuide tanto tu cuerpo como tu bienestar:
Entrenamiento cardiovascular. Caminar a buen ritmo, trotar, montar bicicleta o utilizar equipos cardiovasculares puede ayudarte a liberar tensión, mejorar la resistencia y establecer momentos de desconexión mental.
Entrenamiento de fuerza. Trabajar con máquinas, pesas o ejercicios con el propio peso corporal permite desarrollar fuerza y reconocer progresos concretos. Para algunas personas, tener objetivos alcanzables y una rutina estructurada también puede aportar sensación de logro.
Yoga y Pilates. Estas prácticas combinan movimiento, control corporal, respiración y atención al momento presente. Pueden ayudar a manejar el estrés y desarrollar conciencia corporal, aunque sus beneficios dependen de cada persona y no sustituyen un tratamiento de salud mental.
Baile y actividades colectivas. Moverse al ritmo de la música puede ser una forma agradable de mantenerse activo, compartir con otras personas y disfrutar del ejercicio sin centrar toda la atención en el rendimiento.
Caminatas al aire libre. Son una alternativa sencilla para empezar, especialmente para quienes llevan una vida sedentaria o prefieren actividades de menor intensidad.
En BODYTECH puedes explorar las alternativas de entrenamiento y las clases disponibles en tu sede para construir una rutina acorde con tus gustos y objetivos. Recuerda que no necesitas entrenar al máximo para cuidar tu bienestar: la constancia y una progresión adecuada son más importantes que exigirte de más.
5. Meditación y respiración: aprender a hacer una pausa
La meditación y las prácticas de atención plena, conocidas como mindfulness, buscan entrenar la capacidad de observar los pensamientos, las sensaciones y las emociones sin reaccionar automáticamente ante ellos.
No se trata de dejar la mente en blanco ni de conseguir que desaparezcan todas las preocupaciones. Se trata de aprender a reconocer lo que está pasando y dirigir la atención al presente.
Puedes comenzar con una práctica sencilla:
- Busca un lugar tranquilo y adopta una postura cómoda.
- Dedica entre dos y cinco minutos a observar tu respiración.
- Nota cómo entra y sale el aire, sin intentar controlarlo de manera forzada.
- Si aparecen pensamientos, reconócelos y vuelve suavemente a la respiración.
- Termina identificando cómo te sientes, sin juzgarte por lo que encuentres.
La práctica regular de mindfulness puede ayudar a algunas personas a manejar el estrés y ciertos síntomas de ansiedad o depresión. Sin embargo, los resultados varían y la meditación no reemplaza la atención profesional cuando hay un problema de salud mental.
Si concentrarte en la respiración te genera incomodidad o aumenta la angustia, puedes detener la práctica y probar una actividad diferente, como caminar con atención al entorno.
6. Siete hábitos cotidianos para cuidar tu salud mental
El bienestar emocional no depende de una sola acción. Se construye a partir de hábitos realistas que tengan en cuenta tus necesidades, tus responsabilidades y las circunstancias que estás atravesando.
- Muévete con regularidad. Elige una actividad que disfrutes y empieza de manera gradual.
- Prioriza el sueño. Mantén horarios razonablemente constantes y crea una rutina que te permita descansar.
- Haz pausas durante el día. Levántate, camina un poco, estira el cuerpo o aléjate brevemente de las pantallas.
- Mantén vínculos significativos. Habla con personas de confianza y procura reservar tiempo para compartir con ellas.
- Cuida tu alimentación. Procura mantener una alimentación variada y suficiente, sin buscar soluciones milagrosas en un solo alimento o suplemento.
- Reconoce tus emociones. Date permiso para sentir tristeza, frustración o miedo sin asumir que debes estar bien todo el tiempo.
- Pide ayuda cuando la necesites. No tienes que resolver todas las dificultades por tu cuenta ni esperar a llegar al límite para consultar.
7. ¿Cuándo es importante consultar a un especialista?
Los hábitos saludables pueden ayudar a prevenir algunos problemas y complementar el tratamiento, pero no son suficientes para todas las situaciones. Consultar a un psicólogo, psiquiatra o profesional de salud puede ser importante cuando:
- La tristeza, la ansiedad, la irritabilidad o la sensación de vacío persisten y afectan tu vida cotidiana.
- Pierdes el interés por actividades que antes disfrutabas o tienes dificultades para trabajar, estudiar o relacionarte.
- Presentas cambios importantes en el sueño, el apetito, la energía o la concentración.
- Sientes que tus preocupaciones, pensamientos o emociones son difíciles de manejar.
- Recurres al alcohol u otras sustancias para afrontar lo que sientes.
- Experimentas cambios intensos en el ánimo o percepciones que te generan miedo o confusión.
- Las estrategias que antes te ayudaban ya no son suficientes.
No es necesario tener un diagnóstico para pedir orientación. Un profesional puede ayudarte a comprender lo que estás viviendo y determinar qué tipo de apoyo necesitas.
Si tienes pensamientos de hacerte daño, de suicidarte o sientes que estás en peligro inmediato, busca ayuda urgente. Si estás en Colombia, puedes acudir a urgencias o llamar a los servicios de emergencia. El Ministerio de Salud también dispone de información sobre la Línea 106 para orientación y apoyo en salud mental; consulta la disponibilidad en tu territorio en su página oficial.
8. Test de reflexión: ¿cómo te has sentido últimamente?
Este breve ejercicio puede ayudarte a detenerte y observar tu bienestar emocional durante las últimas dos semanas. No es una prueba diagnóstica ni permite determinar si tienes un trastorno mental. Su propósito es invitarte a reconocer señales que merecen atención.
Piensa en cada pregunta y responde con sinceridad:
- ¿Has sentido estrés, preocupación o tensión con una frecuencia que te cuesta manejar?
- ¿Has perdido el interés o las ganas de hacer actividades que antes disfrutabas?
- ¿Has tenido dificultades para dormir o has sentido cansancio durante buena parte del día?
- ¿Te ha costado concentrarte o cumplir con tus actividades habituales?
- ¿Has sentido que necesitas apoyo emocional, pero te cuesta hablar de lo que te pasa?
Puedes responder cada pregunta con nunca, algunos días, muchos días o casi todos los días.
¿Cómo interpretar tus respuestas?
- Si has respondido que esto ocurre algunos días, puedes observar qué situaciones influyen en tu estado de ánimo y reforzar hábitos que te hagan bien.
- Si varias de estas experiencias aparecen muchos días, persisten o interfieren con tu vida cotidiana, considera hablar con un profesional de salud mental.
- Si te sientes en riesgo, tienes pensamientos de hacerte daño o necesitas ayuda urgente, busca apoyo inmediato.
No hay una puntuación que defina tu salud mental ni una respuesta que determine por sí sola si necesitas tratamiento. Lo importante es reconocer cómo te sientes, cuánto está afectando tu vida y cuándo necesitas acompañamiento.
Cuidar tu mente también es parte de tu bienestar
Entrenar, descansar, meditar y mantener relaciones saludables pueden ayudarte a construir hábitos que favorezcan tu bienestar emocional. Pero cuidar tu salud mental también significa reconocer tus límites, escuchar lo que necesitas y buscar ayuda profesional cuando sea necesario.
En BODYTECH creemos que el bienestar va más allá del entrenamiento físico. Por eso, te invitamos a encontrar una rutina de actividad física que disfrutes, explorar las clases disponibles en nuestras sedes y avanzar a tu propio ritmo.
Empieza por algo pequeño: muévete, haz una pausa, conversa con alguien de confianza o pide ayuda si la necesitas. Tu bienestar merece atención todos los días.
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